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LA CRISIS DE VALORES EN HONDURAS

Por: Gina Raquel Orellana


“El que nada debe, nada teme” y efectivamente así es, las personas que han transitado por el camino de la justicia, de la honradez y de la verdad, no temerán nunca al mañana. Cómo una hondureña de 16 años, considero de máxima importancia que hablemos de un tema para mejorar nuestra sociedad. Este es “La diminuta línea que separa el bien del mal.” Esa línea, que muchas veces en cuestión de minutos, las personas la atraviesan y marcan sus vidas para siempre.

Quiero que me acompañen mentalmente a dar un recorrido por la cotidianidad de nuestro país, por las acciones que forman el día a día en nuestra patria. Iniciemos con los titulares de los diarios.

  • “Denuncian robo de mascarillas y material médico en Honduras”

  • “¿Dónde está el dinero?”

  • “Denunciarán robo de 680 millones por sobrevaloración de hospitales.”


  • “¿Y ahora qué con el nuevo Código Penal?"

Se ha convertido en un hábito enfrentarse a noticias impactantes, por lo que estas llevan a consecuencias donde se busca señalar a un culpable para dichos titulares.

Si reflexionamos, nos damos cuenta de que cuando señalamos a un culpable hay tres dedos apuntándonos a nosotros. ¿Cuántos hemos sido víctimas de la tentación? ¿Cuántos nos hemos dejado llevar por la comodidad de hacer lo fácil y no lo correcto? Yo soy culpable y sé que muchos hondureños también, pues esos errores cotidianos nos hacen seres humanos.

Somos culpables al meternos en una fila larga, por querer esperar nuestro turno, cuando pasamos la información del examen en el grupo de WhatsApp, o al dar un soborno a un oficial de tránsito porque se ha vencido la licencia, en fin.

Aún siendo jóvenes, somos culpables por permitir que la injusticia se cobije en nuestras manos, porque por más insignificantes que parezcan nuestras acciones, contribuyen a una serie de casos que llevan a Honduras a situaciones como en las que nos encontramos. Dejamos que esa diminuta línea entre el bien y el mal sea cruzada.

No estoy juzgando nuestras acciones, solamente quiero compartir mi preocupación al confirmar que Honduras está en peligro. La crisis de valores que atraviesa nuestra patria nos hace un país altamente vulnerable.

Hoy quiero invitarles a ser parte de ese grupo de jóvenes que hacen siempre lo correcto, de los que no desploman sus ideales ante el lujo y la comodidad, seamos parte de ese grupo incorruptible de personas que llevan inherente a sus acciones, la palabra “honestidad”. Y al final del día preguntémonos, ¿Hice lo correcto hoy? ¿Le pinté una sonrisa a alguien? ¿Dije palabras de sanación? ¿Dejé ir mi ira y resentimiento? ¿Formé parte de los que se mantuvieron en el lado de la línea del bien? Estas son las preguntas reales. Si no cambiamos nuestra forma de ver estas acciones, somos parte del grupo de hondureños que contribuyen a mover nuestro país al lado de la línea del mal. Confiemos que el amor que sembramos hoy, dará muchos frutos el día de mañana.


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