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UNA GENERACIÓN EN TIEMPOS DE PANDEMIA: LA RENOVACIÓN SOCIAL

Por: Stephany Ordóñez

Graduada en la universidad de Nashville con licenciatura en Justicia social y Derecho junto con una concentración menor en Trabajo Social y Administración de Empresas


La crisis que enfrentamos hoy está definiendo nuestro presente y futuro. ¿Para bien o para mal? Tú decides.


Recuerdo haber estado en la sala de mi apartamento cuando me enteré qué se había reportado el primer caso de COVID-19 en la ciudad. En cuestión de días, esa cifra subió a 50, en semanas, a 100 y en meses, a más de 1,000. Cuando menos lo esperábamos, nuestra rutina diaria se detuvo y el encierro se volvió el nuevo normal. Hoy en día, el tiempo pasa y nos encontramos preguntándonos lo mismo: ¿Cuánto durará esto y que hacer mientras espero?


Según varios economistas, seremos la generación más expuesta a un colapso financiero, y en América Latina esta podría ser la peor crisis económica que ha tenido la región en mucho tiempo. La desigualdad, pobreza, salud, educación, entre otros aspectos, podrían convertirse en un desafío inigualable en los próximos meses. Definitivamente no es ni será una temporada fácil de digerir, ya que nos enfrentamos a algo nunca antes visto, pero creo firmemente que tenemos dos opciones en cuanto a esta temporada—podemos dejar que la crisis defina el rumbo de nuestras vidas, o podemos ser nosotros quienes definan el rumbo de la crisis.


Se le preguntó a Robert Shiller, ganador del Premio Nobel de la Economía en una entrevista ¿Cuáles serían algunos resultados positivos que podría dejar la pandemia? a lo que él respondió lo siguiente: ‘‘Podría haber algunas mejoras en programas sociales. Podría haber mejoras en el sistema de redistribución, progresividad en el sistema de impuestos en el mundo y los servicios que se ofrecen al público, como el sistema de salud y la educación.’’

Leer esto a simple vista pueda que se mire lejos de ser posible, ya que nuestra ansiedad y preocupación por un futuro no nos deja ver más allá de nuestro presente. Sin embargo, es importante que miremos esta crisis como una oportunidad de crecimiento tanto personal como social. Probablemente han escuchado la frase del “futuro está en tus manos”. Y si bien es cierto que no podemos controlar lo que pasará el día de mañana, podemos empezar a construir un mejor presente que traiga resultados a largo plazo. Si miramos esto desde otra perspectiva, claro está que un país puede tener la habilidad de funcionar justamente si un gobierno hace una buena distribución de recursos, se mantiene dentro del marco legal, suple necesidades básicas de su pueblo, etc., pero también sabemos que ese no es necesariamente el caso para Honduras. Ahora bien, no nos desanimemos. Algunos de los resultados positivos que se mencionan arriba también son posibles si nosotros, como pueblo, decidimos hacernos parte del cambio. ¿Qué quiere decir esto? Solo porque hemos visto la debilidad en los sistemas de nuestro país, esto no significa que deben quedarse así.


Seamos luz, donde el sistema no lo es.

Seamos una voz, donde hace falta una.

Seamos portadores de cambio.


Nuestros padres tenían razón cuando nos decían que esta generación sería el futuro de Honduras, y aunque la pandemia ha cambiado multitud de cosas, esa propuesta sigue siendo cierta. La pandemia ha interrumpido nuestro diario vivir y con ella se ha llevado a muchos de nuestros conocidos y seres queridos, pero también nos ha enseñado cuán vulnerable es la gente que vive cerca del límite—hemos visto cómo varios han sufrido más que otros debido a su situación económica, rango social, lugar de residencia, etc. Encendemos la televisión y lo primero que miramos son noticias con un informe negativo, nos vamos a las redes sociales y nos encontramos con imágenes que muestran la realidad de nuestra sociedad, hablamos con nuestro círculo de amigos y nos desalentamos al escuchar todo lo que está pasando, en fin…la lista sigue. ¿Y eso que trae de bueno? Te preguntarás.

Si lo analizamos desde una perspectiva social, fácilmente nos podemos dar cuenta que somos una generación indignada. La palabra indignación se define como una reacción espontánea contra algo que se considera inaceptable o injusto. Es algo que nos llena de ira y frustración, pero también nos impulsa al cambio y nos da la oportunidad de mejorar un sistema o lugar. En otras palabras, la pandemia nos ha vuelto más conscientes y nos ha impulsado a generar el cambio que ha estado pausado por tanto tiempo. Nos ha enseñado que la sociedad en la que vivimos no es perfecta o estable, pero también nos ha hecho entender que hay muchas cosas que deben ser cambiadas. Cómo una generación en tiempos de pandemia, tenemos que empezar a reparar y reconstruir todo aquello que ha estado quebrantado por mucho tiempo.

La pandemia nos ha debilitado y quitado sueños, planes, o viajes que teníamos planeados, pero también nos ha dado la oportunidad de emprender, crear, e imaginar oportunidades a largo plazo. Nos ha dado la oportunidad de salir renovados una vez que la crisis termine. Nos ha dado opciones. Podemos pasar nuestro día quejándonos y llenándonos de frustración, o podemos empezar a trabajar en un mejor mañana para nosotros y nuestras familias. Las injusticias sociales y sistemáticas han sido más que evidentes en estos últimos meses, y debemos tomar la decisión de escapar y alejarnos, o tomar eso como una experiencia de crecimiento y aprendizaje. El poder es tuyo y el cambio eres vos. ¡Honduras te necesita!


Ahora te pregunto,

¿Cuáles son tus planes para un mejor mañana?




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