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LA INTENCIÓN DE DESARROLLAR EL PAÍS A TRAVÉS DE UNA POLÍTICA PÚBLICA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL

Por: Marlon Rodríguez

Licenciado en Relaciones Internacionales con Maestría en Economía y Finanzas

El Banco Mundial anualmente publica en su blog World Bank Data Team, la clasificación de las economías del mundo en cuatro grupos de ingreso: alto, mediano alto, mediano bajo y bajo. Esta clasificación se basa en el ingreso nacional bruto (INB) per cápita en dólares estadounidenses, que puede cambiar de acuerdo con el crecimiento económico, la inflación, los tipos de cambio y la población.

Honduras, calificado por el Banco Mundial como un país de renta media baja con un ingreso nacional bruto per cápita que oscila entre $1,036 a $4,045, es el segundo país de la región con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo, enfrentándose a graves desafíos y retos para lograr los ODS y las prioridades del gobierno hondureño. En ese sentido, requiere de una gran movilización de recursos financieros y no financieros, para cumplir dichos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si bien la cooperación internacional tiene una larga historia en el desarrollo de la humanidad, uno de sus hitos fundamentales es la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945. Tras la II Guerra Mundial los países involucrados tomaron mayor conciencia de la necesidad de instaurar canales formales de cooperación internacional. Por lo que se crea la ONU, que es una asociación cuyos estados miembros buscan cooperar entre sí con el fin de buscar soluciones a los problemas más relevantes de la humanidad.

El 25 de septiembre del 2015, en el marco de la Septuagésima (LXX) Asamblea General de las Naciones Unidas, compuesta por 193 Estados, entre ellos Honduras, se adoptó la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, cuyo plan de acción fue pensado en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, así como el fortalecimiento de la paz mundial y el acceso a la justicia, sin embargo, el desafío más grande es la erradicación de la pobreza y si no se logra dicho apartado, no puede haber desarrollo sostenible.

La agenda está compuesta por 17 objetivos acompañados de 169 metas que abarcan temas económicos, sociales y ambientales. En la resolución A/RES/70/1, los estados miembros se comprometieron a movilizar los recursos necesarios para el cumplimiento de los ODS, mediante alianzas focalizadas en atender las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad

En aquel momento, Honduras tenía que asumir cambios en la administración, organización y gestión de la cooperación internacional. El Gobierno de Honduras comenzó un proceso fuerte de reformas para lograr una administración pública más eficaz, eficiente y transparente. Mediante el decreto ejecutivo PCM-001-2014, se transfiere el tema de la gestión de la cooperación internacional a la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, lo que termina de concretarse mediante PCM-070-2017, decreto que le da vida a la Subsecretaría de Cooperación y Promoción Internacional, y la reconoce como la responsable de la gestión de la Cooperación No Reembolsable.

Aproximadamente 73 años más tarde, (1945 – 2018), y por los compromisos obtenidos en los distintos Foros de Alto Nivel para la Cooperación Eficaz al Desarrollo, Honduras aprueba su primer Política Nacional de Cooperación para el Desarrollo, mediante decreto ejecutivo PCM-080-2018, y fue lanzada oficialmente el 12 de diciembre del 2019, para la sociedad hondureña y misiones diplomáticas acreditadas en el país.

La Política está altamente vinculada y orientada a los principios de Eficacia de la Ayuda, que está basada en la apropiación de las prioridades del desarrollo por los países, alianzas inclusivas y enfoque en los resultados, transparencia y responsabilidad compartida entre los socios, Agenda 2030 sobre desarrollo sostenible, Agenda Global al Desarrollo, Visión de País 2010-2038, Plan Estratégico de Gobierno (PEG) 2018-2022 y Plan de Igualdad y Equidad de Género 2010-2022.

Esta Política tiene como objetivo principal “Asegurar la eficacia de la cooperación para el desarrollo sostenible e inclusivo de Honduras, con la participación de todos los actores y socios al desarrollo, públicos y privados, nacionales e internacionales”, claramente esto significa un gran paso por parte del Gobierno de Honduras, sin embargo, es preciso aclarar que la importancia de este tipo de documentos no se encuentra en su creación o aprobación, sino, en su correcta implementación.

La política medirá sus resultados mediante un sistema de monitoreo y evaluación que será realizado por el Comité de Cooperación Externa No Reembolsable (CCENR), creado mediante PCM-009-2018 y está compuesto por la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Secretaría de Coordinación General de Gobierno y Secretaría de Finanzas. Una de sus funciones principales es velar por el cumplimiento de la política de cooperación y la coordinación con los demás actores del Sistema Nacional de Cooperación para el Desarrollo Sostenible.

Es claro que el Gobierno de Honduras ha creado los instrumentos necesarios para lograr que la cooperación internacional funcione de manera eficaz, sin embargo, existe una delgada línea entre continuar creando mecanismos para lograrlo y “fortalecer” la burocracia, mediante la creación de nuevos procesos que terminan convirtiendo una simple gestión, en un ciclo engorroso y agotador para los socios al desarrollo y las instituciones beneficiarias.

En conclusión, el Gobierno de Honduras ha construido un camino lleno de buenas intenciones e ideas con la finalidad de esclarecer, eficientizar y transparentar la gestión y ejecución de fondos provenientes de la Ayuda Oficial al Desarrollo, pese a ello, el tiempo de poder cumplir con la Agenda 2030 se reduce y no se han cumplido ni la mitad de las metas priorizadas que ascienden a 68 metas y 99 indicadores nacionales, según la Agenda Nacional 2030, por ejemplo, la metas relacionadas con el ODS #1 Fin de la Pobreza, la meta adoptada por el gobierno de Honduras en cuanto a “Reducir la pobreza extrema”, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas de 2010 – 2018, en 2010 el 66% de la población del país vivía en condición de pobreza y el 60% de hogares en condición de pobreza extrema, comparado con el 2018 que las cifras de la población en condición de pobreza ascendía a un 67% y los hogares en condición de pobreza extrema cerraron en un 62%, dejando sin validez el indicador establecido.

Otro aspecto importante, en el ODS #8 Trabajo Decente y Crecimiento Económico, según la página web del Banco Mundial, Honduras había registrado las segundas tasas de crecimiento económico más altas de Centroamérica, superadas solo por las de Panamá. El crecimiento del PIB del país alcanzó el 4.8% en 2017, el 3.7% en 2018 y el 2.7 % en 2019, por encima del promedio en Centroamérica y muy por encima del promedio en América Latina y el Caribe (ALC). No obstante, debido al impacto por la pandemia de covid-19 (coronavirus), se espera que la economía hondureña se contraiga a -2.3 % en 2020.

Ahora vendrá el momento oportuno de preguntarse, ¿Cuánto afectará la situación actual con el cumplimiento de los ODS? ¿La ONU replanteará o extenderá el tiempo de la Agenda 2030? ¿Cómo se evaluará el año 2020 por el CCENR? ¿Obligará esta emergencia sanitaria a realizar alguna modificación a la Política Nacional de Cooperación para el Desarrollo?


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