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El sistema de salud hondureño expuesto ante el COVID-19

Por: Emilio Amador Quan


Los sistemas de salud, pequeños o grandes siempre deben estar preparados para un posible brote, epidemia o pandemia de cualquier tipo. Los problemas se magnifican cuando el sistema de salud no está preparado ni para soportar la carga del día a día. Honduras, como ustedes ya se habrán enterado, no cuenta con un sistema de salud lo suficientemente preparado como para afrontar una pandemia como la del SARS-CoV-2 mejor conocido como COVID-19. Como profesional de la salud pública, voy a hacer énfasis en cuatro (4) áreas en las que nuestro sistema de salud debe mejorar, no solo para enfrentar al COVID-19, pero para poder lidiar con el día a día. Eso sí, estas no son las únicas cosas que deben mejorar, pero si son cosas básicas que todo sistema de salud debe tener en cuenta para mitigar lo mejor posible una enfermedad infecciosa como esta.


  1. Infraestructura y equipo médico

Hace unos años tuve la oportunidad de trabajar con la Organización Panamericana de la Salud en Honduras intentando fortalecer el área de enfermedades transmisibles, como lo es el COVID-19, y allí es donde pude presenciar de primera mano las condiciones de nuestros hospitales y laboratorios. En las pandemias una de las cosas más importantes es la habilidad de un país para detectar los casos. Tener un solo laboratorio a nivel nacional no es lo ideal cuando se espera que decenas de miles de pruebas virológicas sean llevadas a cabo para el diagnóstico de los pacientes. Tampoco es posible que ese mismo laboratorio no trabajara los fines de semana cuando había varios casos sospechosos en el país. Es por eso por lo que se necesita ampliar la capacidad para hacer exámenes y diagnósticos virológicos. Asimismo, el gobierno tiene la responsabilidad de usar todos los recursos necesarios para conseguir pruebas rápidas, y si es posible proactivamente buscar a esos casos que no muestran síntomas, pero han estado en contacto con un enfermo.

Los hospitales como muchos saben, tampoco están en las mejores condiciones. Sin embargo, al pobre estado de los edificios y la falta de camas e insumos básicos también hay que sumarle la falta de equipo médico apropiado, como en este caso son los ventiladores mecánicos. Un país no puede esperar hasta el último minuto para ir a buscar “lo que se encuentre” una vez se espera que los casos empiecen en el país. Las personas mencionan que los países más desarrollados también están sufriendo la falta de equipo médico y personalmente tomo esto como una excusa. Es cierto, los países más ricos como Estados Unidos tienen una escasez de ventiladores, pero la diferencia es que en un día común y corriente Honduras no cuenta ni con mil ventiladores o respiradores mecánicos. Para evitar esto, en el futuro inmediato la Secretaria de Salud debe hacer un análisis de cuanto equipo médico, cuantos insumos, cuanto equipo de protección personal (mascarillas) entre otras cosas, son necesarias para enfrentar epidemias no solo respiratorias, pero en diferentes áreas terapéuticas. Las autoridades deben entender que el gasto en salud debe ser siempre la prioridad ya que una persona enferma no es una persona productiva.

2. Salud pública y prevención

Un término que no es muy conocido, al menos en el ámbito profesional, es la salud pública. Un sistema de salud exitoso debe ser liderado por un experto en salud pública el/la cual es responsable por el área de prevención de enfermedades y manejo de las políticas de salud nacionales. A diferencia de la medicina, que se enfoca en la salud del individuo, la salud pública se enfoca en la salud de la población en general. El hecho de que el campo de la salud pública no tiene una presencia fuerte en Honduras es uno de los síntomas de un sistema de salud enfermo. Mientras que el medico es la persona responsable de cuidar y curar al individuo, el experto en salud pública es el encargado de que el sistema en general funcione como un reloj suizo.

Al estar enfocados solo en los hospitales y las medicinas, nos hemos olvidado de la prevención. La prevención en el caso del COVID-19 no es solo usar una mascarilla y unos guantes o llenar un pedazo de papel preguntando si se ha sentido enfermo en el aeropuerto. La prevención empieza por tener un sistema de vigilancia epidemiológico fuerte que desde el primer día alerta a la población de lo que puede pasar si el virus llegara a nuestro país. La falta de acción proactiva por parte de las autoridades de salud ha desencadenado una serie de problemas de planeación en todo el territorio. Estos problemas de logística como el abastecimiento en los supermercados y el uso de bancos pudieron haber sido planeados con meses de antelación, pero al no haber unos sistemas de vigilancia y prevención fuertes todo ha sido improvisado. Esto último pone en riesgo la vida de miles entonces fortalecer las capacidades en materia de salud pública y prevención es esencial en cualquier sistema de salud.

3. Colaboración multisectorial

En el campo de la salud pública se habla mucho de la colaboración multisectorial para que las campañas de prevención de salud sean exitosas. Honduras no es la excepción a la regla, por lo tanto, todos los sectores de la población deben ser parte de las conversaciones de prevención, mitigación y recuperación luego de que la pandemia siga su curso. Es cierto, las autoridades de salud y las organizaciones como la OPS/OMS son, o al menos eso esperamos, los expertos en materia de salud pública; sin embargo, se necesita de la colaboración de muchos sectores de la sociedad para tener un plan que nos beneficie a todos los hondureños y a todos los sectores de la economía.

La empresa privada, por ejemplo, es el compañero perfecto para idear un plan que ayude a que el impacto en la economía nacional no sea tan fuerte mientras las personas cumplen con las medidas de contención del virus. Asimismo, se necesita de la colaboración con otros sectores para idear un plan logístico el cual permita que los ciudadanos del país puedan abastecerse de una manera ordenada sin necesidad de hacer filas y permanecer a “un metro de distancia,” el cual no sirve de mucho. De nuevo, estos planes y colaboraciones deben hacerse con anticipación y no improvisar ya que la persona que está en la calle manifestándose por no tener comida está poniendo su vida, y la de los demás, en riesgo porque no existía un plan el cual se anticipara a las necesidades de la población hondureña.

4. Comunicación y educación en materia de salud

Los mensajes hacia la población juegan un papel determinante en el manejo de una epidemia o una pandemia. Muchas personas han leído cantidad de mensajes en Twitter o Facebook que vienen de personas que no han estudiado detenidamente la verdadera amenaza de este virus. Los mensajes que las autoridades de salud le brindan a la población debe ser real y a pesar de no querer sembrar el pánico se debe brindar información la cual causara que el público siga las medidas de prevención y contención de la enfermedad.

Una de las razones por las cuales las personas en varios países no han prestado atención a las medidas de prevención, como el distanciamiento social, es porque los mensajes que se han brindado a la población pintan al COVID-19 como una gripe normal, no más mortal que la influenza. Honduras no es la excepción, y he notado que los mensajes son algo similares y las personas piensan que deberían de salir y no seguir los protocolos, esto es a causa de la pobre comunicación que han tenido las autoridades de salud. De nuevo, la información debe ser basada en datos y en la ciencia detrás de la enfermedad y no solo en intentar dar la cara frente a la población y hacerlos sentir como si esta emergencia no es un peligro para todos, jóvenes y adultos mayores.


Para tener un sistema de salud más fuerte hacen falta muchísimas más cosas que mejorar. Es cierto, Honduras es un país con muchas dificultades en distintas áreas, pero eso no debe frenarnos en trabajar duro para que nuestro sistema de salud pueda manejar las emergencias del día a día y estar listo para un brote o epidemia. Finalmente, quiero decir que va a ser muy difícil controlar al COVID-19 y muchas personas se van a enfermar y muchas van a morir, sin embargo, depende de la población y no solo de las autoridades el controlar la propagación de la enfermedad. Sigan las instrucciones que dan los expertos e intenten no salir de sus casas a menos que sea una emergencia. Jóvenes, adultos y ancianos todos pueden enfermarse de igual forma entonces procuremos que la cantidad de infecciones sea lo más mínima posible para no colapsar el sistema y ayudar a nuestros doctores y enfermeras a hacer su trabajo de una manera más fácil.

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